Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Cuando el bote hubo atracado al costado de la embarcación en que iba milady, el oficial subió a bordo, donde fue recibido con toda la deferencia que inspira el uniforme, y después de cruzar algunas palabras con el capitán le dio a leer algunos documentos que llevaba consigo. Inmediatamente después, el capitán hizo llamar a cubierta a toda la gente que había en el buque, tripulación y pasajeros.
Hecho este llamamiento, el oficial preguntó en alta voz cuál era el puerto de partida de la corbeta, cuál la ruta que hiciera y en qué puertos había tocado; luego, y en cuanto el capitán hubo respondido satisfactoria y resueltamente a estas preguntas, pasó, uno tras otro, revista a todos, y se paró ante milady, en la que, sin dirigirle ni una palabra, fijó una mirada persistente y escrutadora.
El oficial se acercó nuevamente al capitán, y después de dirigirle algunas palabras más, y como si desde aquel instante el buque no debiese obedecer a otro que a él, ordenó una maniobra que la tripulación ejecutó inmediatamente.
La corbeta aró de nuevo las aguas, escoltada por el pequeño cúter, que bogaba a toca penoles con ella y amenazaba su costado con la boca de sus seis piezas de artillería, mientras el bote, hormiga junto a un elefante, se mecía, a remolque, en la estela de aquella.