Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros LOS MOSQUETEROS DEL REY Y LOS GUARDIAS DEL CARDENAL
Como D’Artagnan no conocÃa en ParÃs a persona alguna, se encaminó, sin padrinos, a la cita de Athos, resuelto a contentarse con los que hubiese elegido su adversario. Por otra parte, le animaba la intención formal de dar al valiente mosquetero toda suerte de satisfacciones, pero sin bajeza, temeroso de que aquel duelo no acarrease lo que suele acarrear un asunto de esta Ãndole cuando un hombre joven y robusto se bate con un adversario herido y endeble: vencido, aumenta la gloria de su antagonista; vencedor, le acusan de felón y de audaz a salva mano.
