Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros Ambos jóvenes cruzaron un saludo, y Aramis se alejó por la calle que conducÃa al Luxembourg, mientras que D’Artagnan, al ver que iba acercándose la hora, tomó el camino de los Carmes-Deschaux, diciendo para sÃ: Decididamente, de esta no salgo; pero por lo menos, si me matan, habré sucumbido a manos de un mosquetero.