Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros La orden fue ejecutada.
—Traed velas y que releven al centinela —continuó el teniente, dirigiéndose a los mismos individuos.
Estas dos órdenes probaron a milady que sus servidores eran soldados como sus guardianes… Por lo demás, las órdenes de Felton eran ejecutadas silenciosa y rápidamente, lo cual daba buena idea del floreciente estado en que aquel mantenÃa la disciplina.
—¡Ah! —murmuró el teniente, que aun no habÃa mirado a milady y volviéndose hacia ella, añadió—: Está durmiendo; bueno, ya cenará cuando se despierte.
Y dio algunos pasos para salir.
—Pero mi teniente —dijo un soldado menos estoico que su jefe, y que se habÃa acercado a milady—, esta mujer no duerme.
—¡Cómo que no duerme! —repuso Felton—. ¿Qué hace, pues?
—Está desmayada; ved la palidez de su rostro; además, por más que escucho no oigo su respiración.
—Es verdad —dijo Felton, después de haber contemplado a milady desde el sitio en que se encontraba—; idos a buscar a lord Winter y decidle que la presa está desmayada, y que no estando previsto el caso, no sé qué hacer.
El soldado salió para dar cumplimiento a las órdenes de su teniente.