Los Tres Mosqueteros
Los Tres Mosqueteros —Os engañáis, señora —respondió el joven, ruborizándose—, lord Winter no es capaz de semejante crimen.
¡Vaya!, dijo para sà milady, sin saber de qué se trata, llama a eso un crimen. Y en voz alta añadió:
—El amigo del infame es capaz de todo.
—¿A quién llamáis infame? —preguntó Felton.
—¿Hay por ventura en Inglaterra dos hombres a quienes pueda aplicarse tal calificativo?
—¿Os referÃs a Georges Villiers? —dijo Felton con los ojos inflamados.
—A quien los paganos, los gentiles infieles llaman duque de Buckingham —repuso milady—; nunca imaginara yo que en toda Inglaterra hubiese un inglés que necesitase de tan larga explicación para conocer a aquel de quien yo querÃa hablar.
—La mano del Señor está extendida sobre él —profirió el teniente—, y no se librará de la pena condigna.
Felton no hacÃa más que manifestar respecto del duque el sentimiento de execración que todos los ingleses sentÃan por aquel a quien los católicos llamaban exactor, concusionario y libertino, y los puritanos, sencillamente Satanás.