Napoleon
Napoleon Desde entonces el fenómeno de la leyenda napoleónica se fue constituyendo sobre la combinación de tres de sus principales facetas: el joven héroe, el dueño del mundo y el proscrito[13]. Tales fueron los fundamentos sobre los que se construyó la infinidad de obras de vulgarización que, atraídas por la fascinación del personaje, se dedicaron a representarnos al hombre, al genio de la guerra, al héroe o al mito[14]. A lo cual contribuyó, desde el principio, los medios de propaganda utilizados por el propio Napoleón, desde el nacimiento de su celebridad hasta su caída, para forjar la imagen de un hombre de genio enteramente entregado a la causa de la nación francesa[15].