Napoleon
Napoleon Llegados a tiro de fusil, los mamelucos se dividieron en dos columnas: la primera, con sus jinetes inclinados sobre la silla, marchaba contra el ángulo izquierdo de la división Régnier y la segunda sobre el derecho de la división Desaix. Los cuadros dejaron que las columnas se acercaran a diez pasos de distancia y después rompieron fuego: jinetes y caballos se vieron detenidos por un muro de llamas; las dos primeras filas de los mamelucos cayeron como si la tierra hubiera temblado bajo sus pies; el resto de la columna, impulsada por la inercia su carrera, detenida ante aquella muralla de hierro y de fuego y no pudiendo ni queriendo retroceder, flanqueó, ignorando todo el frente del cuadro Régnier, cuyo fuego les rechazó y les desvió directos sobre la división Desaix. Esta última división, hallándose atrapada entonces entre aquellas dos trombas de hombres y de caballos que se agitaban a su alrededor, presentó las puntas de las bayonetas de su primera fila, mientras que las otras dos, inflándose de pronto, entreabrían sus ángulos para dar paso a las balas de los cañones, impacientes por tomar parte en aquella sangrienta lucha.