Napoleon
Napoleon En aquel momento, todos los cuadros, con paso regular, como si se tratase de un desfile, avanzaban encerrando a Embabeh en su círculo de hierro. Pero de repente, la línea del Bey se revolvió como un animal malherido al tiempo que treinta y siete cañones hacían fuego contra el hierro francés. La flotilla saltaba sobre el Nilo, sacudida por el retroceso de las bombardas, y el mismo Mourad, a la cabeza de sus jinetes, se lanzó a la desesperada con la esperanza de poder abrir brecha en esos cuadros infernales. Entonces la columna, que había cedido en un primer instante antes este inesperado ataque, rápidamente se recompuso, fijo su mirada en el Bey y se abalanzó contra sus mortales enemigos.