Napoleon
Napoleon En efecto, los franceses han llegado al punto en que él los quiere; son lo bastante desgraciados para verle llegar, no como un personaje ambicioso, sino como un salvador de la patria.
Gantheaume, llamado por él, llega muy pronto; Bonaparte le da orden de preparar las dos fragatas El Muiron y La Carrere, y dos barcos pequeños La Ravanche y La Fortune, con víveres como para alimentar a cuatrocientos o quinientos hombres durante dos meses. El 22 de agosto escribe al ejército:
Las noticias de Europa me han obligado a marchar a Francia. Confío el mando al general Kléber.
El ejército recibirá muy pronto noticias mías. Ahora no puedo decir más. Me cuesta mucho separarme de los soldados a quienes tanto aprecio; pero será tan solo momentáneamente. El general a quien dejo mi lugar merece la confianza del ejército y la mía.
Al día siguiente se embarca en El Muiron. Gantheaume quiere tomar la ruta por alta mar; pero Bonaparte se opone a ello.
—Iremos costeando África —dice—, en la medida de los posible, y seguiréis esta vía hasta el sur de Cerdeña. Tengo un puñado de valientes y un poco de artillería y si los ingleses se presentan, encallaré en las arenas para ganar por tierra Orán, Túnez u otro puerto, donde hallaré medio de embarcarme otra vez.