Napoleon
Napoleon Entonces subió a la azotea con un anteojo y continuó observando la marcha del barco que se alejaba; al mediodía la fragata no parecía ya más que un punto blanco en el mar. A la una, había desaparecido del todo.
Napoleón dio rápidamente sus órdenes. Una de sus principales disposiciones fue embargar por tres días todos los buques que había en el puerto; hasta las más pequeñas embarcaciones quedaron sujetas a esta medida, que se ejecutó al instante.
Luego, como el bergantín Inconstant y el jabeque Étoile no eran suficientes para el propósito de Napoleón, entró en negociaciones con los patrones de tres o cuatro barcos mercantes que se escogieron entre los mejores veleros. Aquella misma noche los tratos estaban cerrados y todos los buques a disposición del Emperador.