Napoleon
Napoleon En la noche del 25 al 26, es decir, del sábado al domingo, Napoleón convocó a las principales autoridades y a los habitantes más notables, con los que formó una especie de consejo de regencia; luego nombró al coronel de la guardia nacional Lapi comandante de la isla, confió la defensa del país a sus habitantes, encomendándoles la protección de su madre y su hermana y, finalmente, sin indicar precisamente el objeto de la expedición que iba a intentar, tranquilizó de antemano a aquellos a quienes se dirigía sobre el éxito que debía alcanzar, prometiendo que en caso de guerra enviaría socorros para defender la isla, por lo que jamás la entregarán a ninguna potencia sin previa orden suya.
Por la mañana dio los últimos detalles concernientes a la administración de su casa, se despidió de su familia y dio la orden de embarque.
Al mediodía se dio el toque a generala.
A las dos, el de llamada. Entonces Napoleón anunció a sus antiguos compañeros de armas los nuevos destinos a los que estaban llamados. Al oír el nombre de Francia, ante la esperanza del próximo regreso a la patria, resonó un grito de entusiasmo y brotaron lágrimas; los soldados rompieron sus filas abrazándose unos a otro, corriendo como locos y echándose de rodillas a los pies de Napoleón como ante un dios.