Napoleon
Napoleon Los baluartes están guarnecidos por el tercer regimiento de ingenieros, compuesto de dos mil veteranos; por el cuarto regimiento de artillerÃa de lÃnea, en el cual ha servido Napoleón, por dos batallones del quinto de lÃnea y por los húsares del cuarto. Por lo demás, la marcha del Emperador ha sido tan rápida que ha frustrado todas las medidas de defensa: no ha habido tiempo de cortar los puentes, pero las puertas están cerradas y el comandante se niega a abrirlas.
Napoleón comprende que a la menor vacilación está perdido; las sombras de la noche le arrebatan el prestigio de su persona; es muy probable, casi seguro, que todos los ojos le busquen, pero ninguno le encuentre. Para no perder el factor sorpresa, ordena a Labédoyère que arengue a los artilleros y entonces el coronel sube a un pequeño montÃculo en el terreno y grita con voz robusta:
—Soldados: os traemos al héroe a quien habéis seguido en tantas batallas, de vosotros depende recibirle y repetir con nosotros el antiguo grito de los vencedores de Europa «¡Viva el Emperador!».