Napoleon
Napoleon Por fin, se detienen en una fonda, su Estado Mayor le rodea. Apenas empieza cada cual a respirar, cuando se oye un nuevo tumulto: son los habitantes de la ciudad que, no pudiendo llevarle las llaves, acuden a ofrecerle las puertas.
La noche no es más que una prolongada fiesta durante la cual fraternizan soldados y paisanos. Napoleón la emplea en hacer reimprimir sus proclamas. El 8 por la mañana aparecen en todas las paredes; salen emisarios de la ciudad que las distribuyen por los pueblos inmediatos, anunciando la toma de posesión de la capital del Delfinado y la próxima intervención de Austria y del rey de Nápoles. En Grenoble es donde Napoleón tiene ya la certeza de que llegará a ParÃs.
Al siguiente dÃa, el clero, el Estado Mayor, la Audiencia, los tribunales y todas las autoridades civiles y militares, se presentan a felicitar al Emperador. Terminada la recepción, pasa revista a la guarnición, en número de seis mil hombres y en seguida emprende la marcha para Lion.
Al dÃa siguiente, después de promulgar tres decretos que anuncian que ha vuelto a sus manos el poder imperial, se pone en marcha y pernocta en Bourgoin. El gentÃo y el entusiasmo van siempre en aumento; dirÃase que Francia entera le acompaña y avanza con él hacia la capital.