Napoleon
Napoleon Asimismo, digna de reseñar es la importancia que Dumas concede a «la pasión que ocupó en su alma el primer lugar después de la guerra», es decir, la pasión napoleónica de los monumentos. Un asunto no usual en las biografías del emperador, y que lleva al autor a enumerarlas, desde los arreglos en las Tullerías o las mejoras de los muelles hasta las obras en la plaza de Vendôme —donde la estatua de Luis XIV fue sustituida por una columna fundida con los cañones cogidos a los austriacos— y las construcciones de los palacios para la Bolsa e Inválidos o las importantes reformas urbanísticas.