Napoleon
Napoleon En referencia, concretamente, a las grandes campañas del emperador y a las batallas, poco es lo que dice sobre la guerra en España. Sin embargo, tanto por lo que dice como por lo que no, sus observaciones son interesantes. Admite, desde luego, que la invasión de Portugal no era más que un preludio de la conquista de España, donde reinaba Carlos IV, «acosado por dos poderes opuestos»: el favorito Godoy y el príncipe de Asturias. Reconoce, aunque no saque consecuencias, que «Napoleón no había hecho más que fijar una rápida mirada sobre España». Nada dice sobre el levantamiento de los españoles, sobre la revuelta de Madrid del 2 de Mayo ni siquiera sobre la batalla de Bailén, en la que, por vez primera, fue derrotado el ejército de Napoleón en campo abierto. Una derrota que, según el decir de Stendhal, produjo en el emperador —«aquella alma generosa»— una herida más sensible que la derrota de Rusia[31].
Para ser exactos, tan solo cabe señalar en el caso de Dumas que, sin nombrar el lugar, cuya prohibición fue decidida para evitar la denominación de la derrota, tan solo dice que «el general Dupont debió rendir las armas». Curiosamente sin embargo nombra de manera inexacta a la «Junta provincial» de Sevilla que, a fin de cuentas, fue la que hizo pasar por las horcas caudinas al ejército de Dupont.