Napoleon
Napoleon En aquel momento se despeja algo el cielo; Blücher y Wellington, que acaban de reunirse en la granja de la Belle Alliance, se aprovechan de esta circunstancia para poner su caballería en persecución de las tropas francesas; se rompen los restos que hacían mover este cuerpo gigantesco, y el ejército se dispersa. Únicamente algunos batallones de la guardia se sostienen y mueren.
En vano intenta Napoleón contener este desorden. Se echa en medio de la derrota, encuentra un regimiento de la guardia y dos baterías de reserva detrás de Plancenoit, y procura reunir a los fugitivos. Por desgracia, la noche impide que le vean y el tumulto que le oigan. Entonces se apea del caballo y se arroja, espada en mano, en medio de un cuadro; Jerôme le sigue diciendo:
—Tienes razón, hermano; aquí debe caer todo lo que lleva el nombre Bonaparte.