Napoleon
Napoleon Vous voyez qu’au tombeau je suis prêt à descendre,
je vais au roi des rois demander aujourd’hui
Le prix de tous le maux que j’ai soufferts pour lui.
(No debo aspirar ya a ver de nuevo ParÃs;
bien veis que estoy pronto a descender a la tumba.
Hoy voy a pedir al rey de los reyes
el premio de todos los males que he padecido por él.)
La noche que siguió fue agitada; se agravaron cada vez más los sÃntomas a pesar de una medicina que se le administró al enfermo y que los hizo desaparecer momentáneamente, pero que al cabo volvieron de nuevo a brotar. Entonces, casi a pesar del Emperador, se organizó una consulta entre el doctor Antomarchi y M. Arnott, fÃsico del regimiento 20º de guarnición en la isla. Ambos reconocieron la necesidad de aplicar un gran vejigatorio en la región abdominal, de administrar un purgante y de rociar con vinagre de hora en hora la frente del enfermo. A pesar de esto, la enfermedad continuó haciendo rápidos progresos.
Una noche, un criado de Longwood dijo que habÃa visto un cometa; Napoleón le oyó y este presagio le llamó la atención.