Napoleon
Napoleon Entonces se preocuparon de escoger un sitio digno para dar sepultura al Emperador, y se dio preferencia a un lugar que Napoleón no había visto más que una vez, pero del cual hablaba siempre con agradable recuerdo. Sir Hudson Lowe accedió a que se abriera la huesa en aquel sitio.
Terminada la autopsia, el doctor Antomarchi reunió con una sutura las partes separadas, lavó el cuerpo y se lo confió al ayudante de cámara, que lo amortajó con el traje que el Emperador solía llevar, esto es, calzón de cachemir blanco, medias de seda blancas, largas botas de montar con espolines, chaleco blanco, corbata blanca recubierta de otra negra sujeta con una hebilla por detrás, la banda de la Legión de Honor, la casaca de coronel de cazadores de la guardia con las cruces de la Legión de Honor y la Corona de Hierro, y finalmente el sombrero apuntado. El cadáver fue sacado de la sala el 6 de mayo a las cinco y cuarenta y cinco y expuesto en la pequeña alcoba que se había convertido en cámara ardiente. Tenía las manos libres; estaba tendido sobre su lecho de campaña, con la espada al costado; sobre su pecho descansaba un crucifijo y echada a sus pies estaba la capa de Marengo. Así permaneció expuesto dos días.