Napoleon
Napoleon El 8 por la mañana, el cuerpo del Emperador, que debía reposar bajo la columna, y el corazón, que debía ser enviado a María Luisa, fueron depositados en una caja de lata, con una especie de almohada forrada de raso blanco. Como no se pudo poner el sombrero en la cabeza del difunto por falta de espacio, se le colocó a los pies. Alrededor se esparcieron águilas y monedas de toda clase acuñadas con su efigie durante su reinado; también se depositaron su cubierto, su cuchillo y su plato con sus armas. Se metió esta primera caja en otra de caoba, la cual fue puesta a su vez en otra de plomo, la que se colocó en una cuarta caja de caoba semejante a la segunda, pero más grande; y luego se expuso el féretro en el mismo sitio en que había estado expuesto el cuerpo.
A las doce y media, los soldados de la guarnición transportaron el féretro a la gran alameda del jardín, donde le aguardaba el carro fúnebre. Se le cubrió con un terciopelo morado, sobre el cual se echó la capa de Marengo, y la comitiva fúnebre se puso en marcha por el orden siguiente:
El abate Vignali, revestido con los ornamentos sacerdotales, llevando a su lado al joven Enrique Bertrand, el cual traía una pila de plata con agua bendita y el hisopo.
Los doctores Antomarchi y Arnott.