Napoleon
Napoleon —Vuelva usted a preguntar a ese hombre si no podrÃa citar alguna circunstancia que me permita acordarme de él.
El ayudante cumplió su cometido y volvió diciendo que, a modo de contestación, el desconocido simplemente le habÃa mostrado una cicatriz que tenÃa en la frente.
—¡Ah! Ya lo recuerdo, exclamó el emperador; ¡yo le arrojé a la cabeza un «general en jefe»!
Durante el invierno de 1783 a 1784, cayó tal cantidad de nieve, que todos los recreos debieron interrumpirse. Buonaparte, obligado, a pesar suyo, a sufrir las ruidosas diversiones de sus compañeros en las horas en que solÃa dedicar el tiempo libre al cultivo de su jardÃn, propuso hacer una salida para con ayuda de palas y azadas formar con la nieve las fortificaciones de una pequeña ciudad helada, que serÃa atacada por unos y defendida por otros. La proposición era demasiado atractiva para que no se admitiese y el autor del proyecto fue elegido, naturalmente, para dirigir uno de los dos equipos. La ciudad, sitiada por él, fue tomada después de una heroica resistencia por parte de sus adversarios.