El suicidio
El suicidio Se dirÃa que esta creación se reduce a incrementar la intensidad del estado inicial. Pero aun asÃ, un cambio cuantitativo no deja de ser una novedad. Además, la cantidad no puede cambiar sin que se altere la calidad; un sentimiento, si llega a ser dos o tres veces más violento, cambia completamente de naturaleza. Sabemos que la influencia mutua puede transformar a un grupo de burgueses inofensivos en un monstruo terrible. ¡Singular imitación la que produce semejante metamorfosis! Si se ha utilizado un término tan impropio para designar este fenómeno es, sin duda, porque se ha imaginado, con cierta vaguedad, que cada sentimiento individual se modela sobre el de otro. Pero, en realidad, ni hay modelos ni copias. Hay penetración, fusión de cierto número de estados en el seno de otro distinto: el estado colectivo.