El suicidio
El suicidio Existe otra forma de hacerlo; bastará con invertir el orden de nuestras investigaciones. En efecto, sólo puede haber diferentes tipos de suicidio si dependen de causas también distintas. Para que cada uno tenga una naturaleza propia, han de mediar condiciones peculiares que determinen su existencia. Un mismo antecedente o un mismo grupo de antecedentes no pueden producir hoy una consecuencia y mañana otra porque, si no, la diferencia entre la primera y la segunda carecería ella misma de causa y tendríamos que negar el principio de causalidad. Toda distinción específica, basada en causas, implica una distinción semejante en los efectos. En consecuencia, podemos definir los tipos sociales del suicidio clasificándolos no directamente y según sus caracteres previamente descritos, sino según las causas que los producen. Sin entrar en la diferencia entre unos y otros, analizaremos de qué condiciones sociales dependen y agruparemos después esas condiciones, según sus semejanzas y diferencias, en cierto número de clases. Así podremos tener la seguridad de que a cada una de estas clases corresponde un tipo determinado de suicidio. En otras palabras, nuestra clasificación, en lugar de ser morfológica, será etiológica. Esto no constituye una desventaja, pues se ve mucho mejor la naturaleza de un fenómeno cuando se conoce su causa que cuando se conocen sus características, aunque sean las más esenciales.