El suicidio
El suicidio Hay, en fin, otros casos en los que el altruismo arrastra al suicidio más directamente y con mayor violencia. En los ejemplos anteriores, la sociedad no exige el suicidio más que en ciertas circunstancias. La muerte tiene que ser impuesta por la sociedad como un deber, o el honor de la víctima debe estar en entredicho o, al menos, debe haber tenido lugar un acontecimiento desagradable que deprecie la existencia a ojos del suicida. Pero resulta que el individuo se sacrifica únicamente por el placer de sacrificarse, porque la renuncia en sí y sin ninguna razón concreta se considera laudable.