El suicidio
El suicidio Al reconocer las sociedades que tienen tal razón de ser, se han vuelto dependientes, renunciando al derecho a disponer de los hombres. Nuestra dignidad moral ha dejado de estar en manos de la comunidad, pero no por eso la hemos hecho nuestra, y no hemos adquirido el derecho de hacer de ella lo que queramos. ¿Quién podría concedérnoslo si la sociedad misma, ese ser superior a nosotros, no lo tiene?