La Cautiva
La Cautiva en destino más propicio,
y le oculta el precipicio
cuya idea sólo pasma:
el descarnado fantasma
de la realidad no ve.
Pasión vivaz la domina,
ciega pasión la fascina;
mostrando a su alma el trofeo
de su impetuoso deseo
le dice: tú triunfarás.
Ella infunde a su flaqueza
constancia allà y fortaleza.
Ella su hambre, su fatiga
y sus angustias mitiga
para devorarlas más.
Sin el amor que en sà entraña,
¿qué serÃa? Frágil caña,
que el más leve impulso quiebra;
ser delicado, fina hebra,
sensible y flaca mujer.
Con él es ente divino
que pone a raya el destino,
ángel poderoso y tierno
a quien no harÃa el infierno
vacilar ni estremecer.
De su querido no advierte
el mortal abatimiento,