La Cautiva
La Cautiva para estrago y confusión:
de la chispa de una hoguera,
que llevó el viento ligera,
nació grande, cundió fiera
la terrible quemazón.
Ardiendo, sus ojos
relucen, chispean;
en rubios manojos
sus crines ondean,
flameando también:
la tierra gimiendo,
los brutos rugiendo,
los hombres huyendo,
confusos la ven.
Sutil se difunde,
camina, se mueve,
penetra, se infunde:
cuanto toca, en breve,
reduce a tizón.
Ella era; y pastales,
densos pajonales,
cardos y animales,
ceniza, humo son.
Raudal vomitando
venía de llama,
que hirviendo, silbando,
se enrosca y derrama