La Cautiva
La Cautiva Triste a su lado María
revuelve en la fantasía
mil contrarios pensamientos,
y horribles presentimientos
la vienen allí a asaltar;
espectros que engendra el alma,
cuando el ciego desvarío
de las pasiones se calma,
y perdida en el vacío
se recoge a meditar.
Allí, frágil navecilla
en mar sin fondo ni orilla,
do nunca ríe bonanza,
se encuentra sin esperanza
de poder al fin surgir.
Allí ve su afán perdido
por salvar a su querido;
y cuán lejano y nubloso
el horizonte radioso
está de su porvenir,
cuán largo, incierto camino
la desdicha le previno,
cuán triste peregrinaje;
allí ve de aquel paraje
la yerta inmovilidad.
Allí ya del desaliento
sufre el pausado tormento,