La Cautiva
La Cautiva de nubes. -Este camino
lleno de espinas está:
Y la llanura, MarÃa,
¿no ves cuán triste y sombrÃa?
¿Dónde vamos? A la muerte.
Triunfó la enemiga suerte
-dice delirando Brian-.
¡Cuán caro mi amor te cuesta!
Y mi confianza funesta,
¡cuánta fatiga y ultrajes!
Pero pronto los salvajes
su deslealtad pagarán.
Cobra MarÃa el sentido
al oÃr de su querido
la voz, y en gozo nadando
se incorpora, en él clavando
su cariñosa mirada.
-Pensé dormÃas -la dice-,
y despertarte no quise;
fuera mejor que durmieras
y del bárbaro no oyeras
la estrepitosa llegada.
-¿Sabes? Sus manos lavaron,
con infernal regocijo,
en la sangre de mi hijo;
mis valientes degollaron.
Como el huracán pasó,