La Cautiva
La Cautiva desolación vomitando,
su vigilante perfidia.
Obra es del inicuo bando,
¡qué dirá la torpe envidia!
Ya mi gloria se eclipsó.
De paz con ellos estaba,
y en la villa descansaba.
Oye; no te fíes, vela;
lanza, caballo y espuela
siempre lista has de tener.
Mira dónde me han traído.
Atado estoy y ceñido;
no me es dado levantarme,
ni valerte, ni vengarme,
ni batallar, ni vencer.
Venga, venga mi caballo,
mi caballo por la vida;
venga mi lanza fornida,
que yo basto a ese tropel.
Rodeado de picas me hallo.
Paso, canalla traidora,
que mi lanza vengadora
castigo os dará crüel.
¿No miráis la polvareda
que del llano se levanta?
¿No sentís lejos la planta
de los brutos retumbar?