La Cautiva
La Cautiva joven consagró su vida;
¿qué es ella?, una chispa, nada,
con ese sol comparada,
raudal vivo de esplendor.
La mía brilló un momento,
pero a la patria sirviera;
también mi sangre corriera
por su gloria y libertad.
Lo que me da sentimiento
es que de ti me separo,
dejándote sin amparo
aquí en esta soledad.
Otro premio merecía
tu amor y espíritu brioso,
y galardón más precioso
te destinaba mi fe.
Pero ¡ay Dios! la suerte mía
de otro modo se eslabona;
hoy me arranca la corona
que insensato ambicioné.
¡Si al menos la azul bandera
sombra a mi cabeza diese!
¡O antes por la patria fuese
aclamado vencedor!
¡Oh destino! Quién pudiera
morir en la lid, oyendo
el alarido y estruendo,