La Cautiva
La Cautiva la trompeta y el tambor.
Tal gloria no he conseguido.
Mis enemigos triunfaron;
pero mi orgullo no ajaron
los favores del poder.
¡Qué importa! Mi brazo ha sido
terror del salvaje fiero:
los Andes vieron mi acero
con honor resplandecer.
¡Oh estrépito de las armas!
¡Oh embriaguez de la victoria!
¡Oh campos, soñada gloria!
¡Oh lances del combatir!
Inesperadas alarmas,
patria, honor, objetos caros,
ya no volveré a gozaros;
joven yo debo morir.
Hoy es el aniversario
de mi primera batalla,
y en torno a mà todo calla…
Guarda en tu pecho mi amor,
nadie llegue a su santuario…
Aves de presa parecen,
ya mis ojos se oscurecen;
pero allà baja un cóndor;
y huye el enjambre insolente,
adiós, en vano te aflijo…