Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Los guerreros que protegĂan las puertas a las que se estaban acercando estaban muy interesados y no poco excitados. HabĂan hecho venir a un oficial, y este esperaba a Thak Chan y a su compañero cuando llegaron a la puerta. El oficial era Xatl Din, que habĂa estado al mando del grupo de guerreros que descubriĂł a los náufragos en la playa.
—¿Quién eres? —preguntó—, ¿y a quién traes a Chichén Itzá?
—Soy Thak Chan, el cazador —respondiĂł el compañero de Tarzán—, y este es Che, Señor del Bosque, que me ha salvado de una terrible bestia que a punto estuvo de devorarme. Los dos que se han ido corriendo eran dioses terrenales. El pueblo de ChichĂ©n Itzá debe de haberles ofendido o habrĂan entrado en la ciudad. Xatl Din nunca habĂa visto a ningĂşn dios, pero se dio cuenta enseguida de que habĂa algo impresionante en aquel extranjero semidesnudo que era muchĂsimo más alto que Ă©l y sus compañeros, pues la altura de Tarzán quedaba acentuada por el hecho de que los mayas son gente de baja estatura; y en comparaciĂłn con ellos, tenĂa todo el aspecto de ser un dios. Sin embargo, Xatl Din no estaba completamente convencido, pues habĂa visto extraños en la playa y adivinaba que este podrĂa ser uno de ellos.