Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Igual que la mayorÃa de sumos sacerdotes, Chal Yip Xiu era un poquito escéptico respecto a la existencia de los dioses; estos estaban muy bien para la gente común, pero un sumo sacerdote no los necesitaba. En realidad, él mismo se consideraba la personificación de todos los dioses, y su poder en Chichén Itzá prestaba color a su creencia.
—Ve a buscar al cazador y a su compañero —ordenó al noble que le habÃa traÃdo el mensaje.
Poco después, Tarzán de los Monos llegó con grandes pasos ante Chal Yip Xiu, el sumo sacerdote de Chichén Itzá. y con él iban Thak Cha, el cazador, y Xatl Din, el noble, con varios de sus compañeros y una veintena de guerreros y sacerdotes menores.
Cuando Chal Yip Xiu vio al extranjero, quedó impresionado; y, para mantenerse a salvo, se dirigió a él con respeto; pero cuando Xatl Din le dijo que el dios se negaba a hablar la lengua de los mortales, el sumo sacerdote desconfió.
—Informaste de la presencia de extranjeros en la playa —dijo a Xatl Din—; ¿no podrÃa ser este uno de ellos?
—PodrÃa serlo, hombre sagrado —respondió el noble.