Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Thak Chan se había ido sintiendo cada vez más importante a medida que se desarrollaba la conversación. Hasta entonces, nunca había tenido una conversación prolongada con un noble; en realidad, raras veces decía algo más que: «Sí, noble señor», o «No, noble señor». La seguridad en sí mismo de Thak Chan y el impresionante aspecto del extranjero resultaron al fin demasiado para Xatl Din, y les dejó entrar en la ciudad, acompañándoles él mismo hacia el templo que formaba parte del palacio del rey.
Allí había guerreros, sacerdotes y nobles espléndidos con plumas y jade; y a uno de los nobles que también era sacerdote Xatl Din repitió la historia que Thak Chan le había contado.
Tarzán, que se encontraba rodeado de hombres armados, volvió a recelar, preguntándose si había sido prudente entrar en aquella ciudad, que bien podría resultar una trampa de la que tal vez le costara mucho escapar.
Un noble había ido a informar a Chal Yip Xiu, el sumo sacerdote, de que alguien que afirmaba ser Che, Señor del Bosque, acudía a visitarle a su templo.