Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos La muchacha habĂa reunido suficiente valor para mantener los ojos abiertos, pero despuĂ©s vio algo que le hizo desear volver a cerrarlos; sin embargo, fascinada, no lo hizo y vio a los dos dioses terrenales de los que Thak Chan habĂa hablado. Cuando estos llegaron junto a Che, los tres se detuvieron y hablaron en aquella lengua que ella no podĂa entender. Fue entonces cuando Itzl Cha se atreviĂł a echar un vistazo abajo, al suelo, un pequeño claro en cuyo borde se encontraban, y allĂ vio el cuerpo de una bestia terrible; sabĂa que era la misma que Che habĂa rescatado: Thak Chan, el cazador.
Deseaba que los escĂ©pticos de ChichĂ©n Itzá pudieran ver todo lo que ella habĂa visto, pues entonces sabrĂan que en verdad se trataba de dioses; y lamentarĂan y tendrĂan miedo por la forma en que habĂan tratado al Señor del Bosque.
Su divino salvador la llevĂł a un sendero de montaña y allĂ la dejĂł en el suelo y le permitiĂł caminar. Ahora ella podĂa verle bien; quĂ© guapo era. Un dios, en verdad. Los dos dioses terrenales caminaban pesadamente con ellos, y de tener miedo Itzl Cha pasĂł a sentirse muy orgullosa al pensar en la compañĂa con la que estaba. ÂżQuĂ© otra muchacha de ChichĂ©n Itzá habĂa jamás caminado junto a tres dioses?