Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Esto ordenĂł Chal Yip Xiu a dos sacerdotes inferiores, indicándoles que condujeran a la prisionera al Templo de las VĂrgenes.
Patricia notĂł que si bien no habĂa impresionado mucho al sumo sacerdote, sĂ habĂa causado un gran efecto en el ánimo del rey, y que al menos habĂa conseguido un aplazamiento que podrĂa dar tiempo a Tarzán y a los demás para rescatarla; y mientras era conducida desde el palacio, tenĂa la mente suficientemente calmada para permitirle observar las maravillas de ChichĂ©n Itzá.
Ante ella se elevaba una imponente pirámide hecha de bloques de lava, y por los empinados escalones de un costado de esta, la condujeron a un templo ricamente decorado que se alzaba en la cima: El Templo de las VĂrgenes. AllĂ fue entregada a la suma sacerdotisa que se hallaba a cargo del templo, en el que se alojaban unas cincuenta muchachas, la mayorĂa de ellas de familias nobles; pues se consideraba un honor ofrecerse voluntaria para este servicio. Ellas mantenĂan encendidos los sagrados fuegos y barrĂan los suelos del templo. Cuando lo deseaban podĂan dejarlo y casarse; y siempre eran buscadas por guerreros y nobles.