Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos HabĂan colocado a Tarzán en una litera que era transportada por cuatro sacerdotes; detrás de Ă©l iba Patricia, a pie, custodiada; y detrás de ella la pequeña Itzl Cha iba en su jaula de madera. Una luna llena arrojaba su suave luz sobre la bárbara procesiĂłn, que además estaba iluminada por centenares de antorchas que portaban los que marchaban detrás.
La procesiĂłn penetrĂł en la jungla hasta el pie de una montaña, y ascendieron zigzagueando hasta llegar al borde del cráter de un volcán extinguido que estaba en la cima. Casi estaba amaneciendo cuando la procesiĂłn emprendiĂł el camino por un estrecho sendero que descendĂa hasta el fondo del cráter y allĂ se detuvo en el borde de un gran agujero. Los sacerdotes entonaron un cántico con acompañamiento de flautas, tambores y trompetas; y, justo al amanecer, la bolsa de malla en la que estaba Tarzán fue cortada y a Ă©l le arrojaron al abismo, a pesar de las sĂşplicas de Itzl Cha, quien se habĂa arrepentido y habĂa advertido a los sacerdotes que aquel hombre realmente era Che, Señor del Bosque. Les habĂa rogado que no le mataran, pero Chal Yip Xiu la habĂa hecho callar y pronunciĂł la palabra que enviĂł a Tarzán a su trágico destino.