Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

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Tarzán no respondió; se dio la vuelta y se puso a nadar lentamente alrededor del pozo, que tenía aproximadamente unos treinta metros de diámetro con los lados perpendiculares de liso vidrio volcánico.

El agua estaba fresca pero no fría, y Tarzán nadaba con la suficiente fuerza para evitar que su cuerpo se enfriase demasiado.

La gente había traído comida y bebida; y mientras observaban durante las largas y lentas horas, convirtieron la ocasión en una fiesta.

Cuando el sol ascendía hacia el cénit, Chal Yip Xiu empezó a dar señales de tensión y nerviosismo, pues si la víctima vivía hasta el mediodía, podría resultar ser en verdad Che, Señor del Bosque, lo cual sería muy embarazoso para el ah kin mai. Todos los ojos que podían verlo estaban puestos en un tosco reloj de sol situado junto al borde del dzonot; y cuando señaló el mediodía, se alzó un gran grito, pues la víctima seguía viva.

El sumo sacerdote estaba furioso, pues la gente aclamaba a Tarzán como a Che, Señor del Bosque, y exigía que fuera sacado del agua. Le arrojaron una larga cuerda, con un nudo corredizo al final mediante el cual podría ser sacado del dzonot; pero Tarzán hizo caso omiso del nudo corredizo y trepó por la cuerda con las manos. Cuando salió por el borde, la gente se hincó de rodillas ante él y le suplicaron el perdón y favores.


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