Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Cuando es tuvieron más cerca, vio que el grupo constaba de cerca de un centenar de guerreros con plumas blancas. Pensó en acelerar el camión y pasar por encima de ellos. La situación le parecÃa mala, pues era evidente que se trataba de un grupo de combate. Llamó a los muchachos que iban sobre la carga para que sacaran más rifles y empezaran a disparar si se lo ordenaba.
—No les dispare, bwana —dijo uno de los muchachos—. Nos matarÃan a todos si lo hiciera. Son muy buenos guerreros.
—¿Quiénes son? —preguntó Melton.
—Los waziris. No nos harán daño.
Muviro se detuvo en el camino del camión y alzó la mano.
Melton se detuvo.
—¿De dónde vienes? —preguntó el jefe waziri.
Melton le habló del barranco y de lo que habÃa encontrado en el fondo.
—¿No has visto ningún otro hombre blanco más que tus dos amigos? —preguntó Muviro.
—Ayer vi a un hombre blanco que se hacÃa llamar Tarzán.
—¿Estaba con los otros cuando los capturaron?
—No lo sé.