Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —SĂguenos —dijo Muviro—, y acampa en la linde del bosque. Si tus amigos están vivos, los traeremos.
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Las acciones de Nkima habĂan indicado a Muviro que Tarzán estaba en apuros, y esta nueva prueba sugerĂa que tal vez le habĂa matado o capturado la misma tribu que habĂa sorprendido a los otros hombres.
Melton observĂł a los waziri alejarse a un trote rápido que se tragarĂa los kilĂłmetros con facilidad; luego puso en marcha el motor y siguiĂł adelante.
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En el campamento canĂbal, los babangos, que dormĂan para disipar los efectos de su orgĂa, no se pusieron en movimiento hasta casi mediodĂa. Es ta b a n de muy mal humor. HabĂan perdido una vĂctima, y muchos de ellos tenĂan que cuidar de mandĂbulas doloridas y narices rotas como consecuencia de su encuentro con Puñetazo Ăšnico Mullargan.
Los hombres blancos no se hallaban en mucho mejor forma: a Mullargan le dolĂa la cabeza, mientras que a Marks le dolĂa todo; y cada vez que pensaba en lo que le esperaba antes de que le mataran, se sentĂa desmayar.
—Te rompen los brazos y las piernas por cuatro sitios —murmuraba— y entonces te empapan durante tres dĂas para que estĂ©s tierno. ¡Asquerosos canallas!