Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Cierra el pico! —espetó Mullargan—. Yo trato de olvidarlo.

Tarzán, como sabía que los waziri no estaban lejos detrás de él, regresó a la linde de la llanura para verlos. Solo, y a plena luz del día, sabía que ni siquiera podía esperar rescatar a los estadounidenses del campamento de los babangos. Se pasó el día entreteniéndose por la linde de la llanura; y entonces, al ver que no había señales de los waziri, dio media vuelta y se dirigió a través de los árboles hacia el campamento caníbal mientras el breve crepúsculo ecuatorial dejaba paso a la impenetrable oscuridad de la noche en la jungla.

Se acercó al campamento desde otra dirección, descendiendo hasta el riachuelo en el que las víctimas restantes aún estaban sumergidas. Por encima del campamento, su olfato percibió el olor de Numa el león y Sabor la leona; y después distinguió sus formas abajo. Se deslizaban en silencio hacia el olor de carne humana, y estaban vorazmente hambrientos. El hombre mono lo sabía, pues el olor de un león con el estómago vacío es muy diferente al de uno con el estómago lleno. Todas las bestias salvajes lo saben; de modo que no es nada inusual ver leones que han comido recientemente pasar por entre una horda de herbívoros paciendo sin llamar la atención más que de una manera despreocupada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker