Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos El silencio y el hambre de estos dos leones al acecho presagiaban algo malo para la presa que pretendÃan alcanzar.
Una docena de guerreros se aproximaron a Mullargan y a Marks. Les cortaron las ataduras y empujaron bruscamente a los dos hombres para que se pusieran de pie; luego les arrastraron hasta el centro del campamento, donde el jefe y el hechicero estaban sentados bajo un gran árbol. Los guerreros permanecÃan quietos formando un semicÃrculo frente al jefe, y detrás de ellos estaban las mujeres y los niños.