Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —Rezo.
Luego reanudĂł su actividad.
El guardia informĂł a Mpingu de lo que habĂa visto. Mpingu gruñó y dijo que los dioses de los buiroos eran más poderosos que los de Tarzán.
—Déjale que rece —dijo Mpingu—. Eso no le salvará. Pronto nuestros dientes y nuestras lenguas le conocerán.
El guardia volviĂł a la choza y retomo su puesto. Tarzán seguĂa balanceándose y cantando, solo que ahora lo hacĂa en voz un poco más alta. Esperaba que el guardia le dijera que no lo hiciera, pero el guardia no dijo nada, por lo que Tarzán supo que su plan estaba funcionando.
El mensaje le llegĂł, pero ahora fue algo más que un mensaje recibido por su sexto sentido. El mensaje acudĂa ahora a su olfato, ¡era inconfundible!