Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —Y por cierto, Gault, ¿hará que los muchachos despierten a los demás? Me gustarÃa salir pronto esta mañana.
Gault se volvió hacia los muchachos y gritó algunas instrucciones en swahili. Varios muchachos se separaron y fueron a las tiendas de sus amos a despertarles. Tarzán habÃa vuelto a ocupar su lugar junto al fuego, y Ramsgate habÃa ido a hablar con el askari que habÃa estado de guardia.
Acababa de empezar a interrogar al hombre cuando fue interrumpido por un grito procedente de las tiendas de los blancos y vio al criado de Burton corriendo con gran excitación hacia él.
—Venga enseguida, bwana —gritó el muchacho—. ¡Rápido!
—¿Qué ocurre? ¿Qué te pasa? —preguntó Ramsgate.
—Entro en la tienda. Encuentro a bwana Burton en el suelo, ¡muerto!
Ramsgate se precipitó hacia la tienda de Burton, con Tarzán junto a él. Gault llegó detrás de ellos.
El cuerpo de Burton, vestido solo con pijama, yacÃa boca abajo en el suelo. HabÃa una silla volcada y otras pruebas de una feroz pelea.
Mientras los tres hombres estaban ocupados examinando el cuerpo, Romanoff y Trent entraron en la tienda.