Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CapĂ­tulo V

Al día siguiente los dos cautivos que estaban en la gran jaula de hierro estaban muy contentos. Janette estaba contenta porque se encontraba a salvo y no había sufrido ningún daño después de una noche pasada con una criatura que se comía la carne cruda y gruñía al mismo tiempo; un hombre salvaje que había matado a tres guerreros africanos solo con sus manos antes de que pudieran vencerle, y al que Abdullah acusaba de ser caníbal. Sentía tal alivio que canturreó una estrofa de una canción francesa muy popular cuando ella se marchó de París. Y Tarzán estaba contento porque comprendía las palabras; mientras dormía, su dolencia se le había pasado tan de repente como le había sobrevenido.

—Buenos días —dijo en francés, la primera lengua humana que había aprendido; se la había enseñado el teniente francés al que había salvado de la muerte un día muy lejano.

La muchacha le mirĂł muy asombrada.

—Bu… buenos días —balbuceó—. Yo… Yo…, ellos me dijeron que no podías hablar.

—Sufrí un accidente —explicó—; ahora estoy perfectamente.

—Me alegro —dijo ella—; Yo… —vaciló.

—Lo sé —la interrumpió Tarzán—; tenías miedo de mí. No debes tenerlo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker