Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos —Solo Tarzán —le corrigió—; nada de señor. Estoy en esta jaula porque Abdullah Abu Néjm querÃa vengarse; de modo que me hizo capturar por un jefe africano que también tenÃa motivos para querer deshacerse de mÃ. Abdullah me vendió a un hombre, cuyo nombre es Krause, que recoge animales para venderlos en América. Krause está en la jaula al otro lado de la mÃa. Schmidt, que era el segundo de a bordo, se apoderó del barco de Krause, su hombre salvaje y todos sus animales. También encerró a Krause.
—No tendrá a ninguno de nosotros mucho tiempo si esta tormenta empeora mucho —dijo la muchacha. Ahora estaba agarrada a los barrotes de la jaula, cuando el barco penetró en una depresión del mar, subiendo y bajando como si fuera elevado a la cresta de la siguiente ola.
—El Saigón no parece gran cosa —intervino Janette Laon, que se habÃa acercado a Tarzán—, pero creo que resistirá bien esta tormenta. Nos encontramos con una peor al salir. Claro que entonces estaba el capitán Larsen al mando, y mÃster De Groote era el primer oficial; tal vez la cosa sea un poco diferente con Schmidt al mando.