Tarzán y los náufragos
Tarzán y los náufragos Los otros echaron a andar hacia el norte y arrastraron a Oubanovitch con ellos; pero este se volvió y aún gritó:
—Me marcho, pero volveré cuando los pobres esclavos que trabajan para vosotros se den cuenta de que ellos deberÃan ser los amos, y no vosotros.
—¡Bien! —exclamó Penelope Leigh—, me alegro de que se hayan ido; ya es algo, por lo menos. —Y lanzó una mirada significativa a Tarzán.
En la jungla que rodeaba el campamento crecÃan en abundancia cocoteros y bananos, y habÃa árboles del fruto del pan y tubérculos comestibles, asà como algunos árboles de la papaya, mientras que en la laguna abundaba el pescado; de modo que no era muy probable que murieran de hambre, pero Tarzán ardÃa en deseos de comer carne.