El Hermano Jacob
El Hermano Jacob Sin embargo, éste era prudente y deseaba estar seguro del terreno que pisaba. Sus puntos de vista sobre el matrimonio no eran totalmente sentimentales y estaban tan mezclados con las consideraciones sobre lo que sería ventajoso para un hombre en su posición como si su educación hubiera costado una suma considerable. No era él hombre dado a enamorarse de la persona equivocada; de manera que se aplicó tanto a granjearse el favor de los padres como a asegurarse el afecto de Penny. La señora Palfrey no había sido insensible al halago, y su marido, puesto que también era un ser mortal, era de esperar que no fuera inmune al ron, ese excelente ron jamaicano que el señor Freely esperaba que le enviaran regularmente de la isla. No fue fácil conseguir que el señor Palfrey entrara en el salón situado detrás de la tienda, donde la suave luz del callejón iluminaba los rasgos del heroico almirante; sin embargo, una tarde, cuando estaba a punto de marcharse de Grimworth en dirección a su casa, el aspirante a enamorado consiguió convencerlo para que cenara un poco de ternera atada, que, después de la conserva de cerdo de la señora Palfrey, le parecería la mejor comida fría posible.