El Hermano Jacob
El Hermano Jacob —Vaya, ¿qué pasa aqu� —preguntó el señor Palfrey, adelantándose desde la puerta—. ¿Quién es?
Jacob le contestó diciéndole una y otra vez:
—Soy Zacob, el mano Zacob, enido a ver a Zavy —hasta que el hambre lo empujó a soltar el abrazo y coger una gran empanada que se llevó a la boca.
Llegado a aquel punto, la inventiva de David habÃa empezado a regresar, pero era una tarea muy difÃcil para su prudencia dominar la rabia y el odio hacia el pobre Jacob.
—No sé quién es: debe de estar bebido —dijo en voz baja al señor Palfrey—. Pero es peligroso con esta horca. Seguro que no quiere soltarla. —Se contuvo a tiempo de revelar una intimidad excesiva con las costumbres de Jacob y añadió—: VigÃlelo mientras voy a buscar a un agente de policÃa. —Y salió corriendo de la tienda.
—Caramba, ¿y de dónde sales, muchacho? —preguntó el señor Palfrey, dirigiéndose a Jacob en tono conciliador.