El molino de Floss
El molino de Floss Ni siquiera Leonora[9] en su sobrenatural viaje nocturno con el fantasma de su amado estaba más aterrorizada que la pobre Maggie en aquel recorrido perfectamente normal sobre un burro de paso corto, con un gitano a su espalda convencido de estar ganándose media corona. La luz rojiza del sol poniente parecía poseer un significado profético, relacionado sin duda con el alarmante rebuzno del otro borrico, atado al tronco. Las dos casitas con tejado de paja, las únicas que vieron junto al camino, hacían el paisaje aún más lúgubre; no tenían ventanas propiamente dichas y las puertas estaban cerradas: seguro que allí vivían brujas, y Maggie sintió alivio al ver que el burro no se detenía.